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| Por: Rev. Dr. Mario E. Rivera Méndez “Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, podrá mantenerse? Pero en Ti hay perdón, para que seas reverenciado.” Salmo 130:3-4. “El 28 de noviembre de 2003 cuando David, de siete años, jugaba en la puerta de su casa un automóvil subió a la vereda y lo arrolló. El niño murió al instante y el conductor se fue a la fuga. Sus padres, los Pastores Gilberto y Argelia González y sus tres hermanitos, aunque transidos ante el dolor, enfrentaron valientemente la prueba. David era tan querido en la comunidad, que aún hoy, cuando pasan lista en la escuela donde estudió David se menciona su nombre y sus compañeros de escuela dicen: “Presente”. “El viernes 10 de septiembre... un hombre se le acercó al Pastor González, quien se encontraba en la plataforma de un estadio, y le dijo: “Hoy entregué mi corazón a Cristo. Yo soy quien arrolló a su hijo. Desde entonces, mi vida ha sido un infierno. Hoy arreglé cuentas con Dios, necesito arreglar cuentas con usted. Haga lo que quiera. Entrégueme a la policía. Lo que usted haga será mejor que lo que he pasado hasta el día de hoy. El Pastor González sintió un estremecimiento, lo abrazó y lo perdonó.” Citado de: Alberto Mottesi Evangelístic Assoc. Inc., septiembre 2004. | ![]() “Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” Lucas 23:34. Y tú, ¿perdonaste ya? Artículo cortesía de: |