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| Por: Rev. Dr. Mark Rivera Vega La Biblia nos da una enseñanza que para algunos es cosa insignificante, sin darse cuenta de la centralidad que posee en la doctrina y fe cristiana. Esta enseñaza es que Dios es invisible (Col. 1:15). En este versículo, la Biblia nos dice que Jesucristo es “la imagen del Dios invisible”. Para poder ver la importancia de este versículo y la relación que tiene con la accesibilidad de Dios, debemos estudiar otros pasajes que nos clarifiquen que realmente nos está diciendo. Dios Padre es totalmente ilimitado. Sus perfecciones incluyen ser eterno, infinito, inmutable y omnipresente. Al desear percibir a Dios Padre de algún modo, somos encarados con una noción de la totalidad del Padre en todo sentido de la palabra. Esta totalidad nos habla de que El no puede ser contenido dimensionalmente, ya que cualquier forma de contenerlo sería limitante. Osea, si decimos que Dios Padre tiene cuerpo humano, estaríamos limitándolo a un espacio definido. Si decimos que vive en el ahora, estaríamos limitándolo en tiempo. Si decimos que sufre emociones humanas, estaríamos limitándolo en términos de pasiones y sentimientos que cambian (Dios es immutable). Cualquier sentido en que se límite a Dios sería dejar de creer las Sagrada Escrituras con respecto a Su divina persona. La persona del Señor Jesucristo nos presenta un fuerte dilemma. Si Jesucristo es Dios, ¿como es posible que haya en El limitación en términos de espacio, tiempo, pasiones, cambio, etc.? No tener claro nociones teológicas acerca de Jesús ha hecho que algunos se dejen llevar por su entendimiento limitado, dirigiéndoles a ideas equivocadas acerca de la persona de Dios Padre y de Su Hijo. La pregunta clave es, ¿puede Dios Padre ser ilimitado y a su vez el Hijo ser limitado, y ambo seguir siendo Dios? La respuesta de esta pregunta podrá clarificar la persona de Jesús como Dios y su importancia céntrica en el plan de salvación. Clarifiquemos lo que Jesús dijo de El mismo y del Padre. Jesucristo vivió entre nosotros, dándonos indicio de quien y como es. Jesús fue visto por los hombres y le conocieron en distintas situaciones en las cuales vivió entre ellos. El fue visto, ¿pero el Padre puede ser visto? Dijo en una occasion que nadie había visto al Padre (Juan 6:46). | Si Jesús no mintió, y así lo creemos, entonces no ha habido ser humano que ha visto a Dios Padre. En el contexto de todas las Escrituras esto significa que cada vez que alguien vio a Dios en el Antiguo Testamento, era a Jesús quien estaban viendo. Jesús, entonces, es el mismo que la Biblia menciona como Jehová en el Edén, con Abraham en el encinar de Mamre, con Moisés cuando estaba en una hendidura de la peña, y en otros momentos. Jesús pudo ser visto, pero el Padre no. Entendiendo lo de la visibilidad de Jesús en el Antiguo Testamento, podemos comprender lo que Col. 1:15 nos dice. Al decirnos que Jesús es la imagen del Dios invisible, lo que nos está diciendo es que Dios Padre es invisible. Osea, que habita en luz inaccesible. También la Biblia nos dice esto en I Tim. 6:16. De aquí la importancia tan grande de la persona del Señor Jesucristo. El es el Dios visible, y por serlo, nos da acceso al Padre. Tener acceso al Padre celestial es tener salvación. Por esta razón podemos dar gracias a Dios por enviar a su Hijo Jesucristo, el Dios visible que nos dio accesibilidad al Dios invisible. Artículo cortesía de: |